Taxis vs Uber y Cabify

Uno de los temas polémicos que terminó el 2018 en Ecuador fue la pelea entre el gremio de taxistas y las plataformas de transporte compartido como: Uber, Cabify e InDriver (nueva). Excluyendo el tema de legislación y regulación que debería ser necesario para este tipo de aplicaciones y nuevas tecnologías que están apareciendo, nos centraremos en entender desde un punto de vista estratégico la lucha entre el pensamiento obsoleto de los dirigentes gremiales y las estrategias de mercado de las plataformas digitales.

El análisis de este caso es muy interesante porque nos permite ver muy de cerca el efecto de la globalización en una empresa que se maneja tradicionalmente (este caso hablamos del gremio de taxistas). Los cargos que están en posiciones gerenciales tienen la obligación de analizar constantemente el mercado interno y externo para saber anticiparse a amenazas, que pueden destruir un modelo de negocio tradicional. (Los modelos de negocio de una empresa está en constante cambio y evolución).

Definitivamente la transformación digital ya está en Ecuador y está tomando a más de una empresa/gremio/gobierno desprevenido. El gremio de taxis junto al de transportistas han sido muy fuertes en el pasado, pero últimamente están perdiendo fuerza debido a la entrada de plataformas tecnológicas de transporte compartido. Estas plataformas han hecho que cualquier persona pueda generar ingresos de una forma fácil a cambio de un servicio al cliente de primera. Como era de esperar las “mafias” que existían en las cooperativas de taxis han sido las más afectadas y le han dejado al borde de la desaparición.

Pese a la lucha que han hecho los gremios esto no ha dado resultado, ya que ellos piden exclusividad (por eso eran consideradas “mafias”), mientras que las plataformas son accesibles a todo el mundo, siempre y cuando cumplan unos parámetros muy estrictos de CALIDAD. 

Un ejemplo claro de falta de liderazgo y visión estratégica es ver peticiones al gobierno para recibir un subcidio que les permita desarrollar una aplicación capaz de competir con Uber o Cabify.

El problema no radica en que ellos no cuenten con la tecnología, el problema es que el consumidor final se cansó del “abuso” de muchos taxistas en cuanto a:

  • Tarifas nocturnas sin control.
  • Recorridos a elección del taxista.
  • Malos tratos al cliente.
  • Manipulación del taxímetro.
  • Pésimo cuidado en la limpieza de las unidades.
  • Casos de violencia y robo.

Un correcto liderazgo de parte del gremio de taxista debería hacer este análisis y elaborar un plan que les permita cambiar una imagen demasiado deteriorada con sus usuarios. La solución que piden al querer una aplicación no ataca la causa raíz del problema, más bien, es un auto ataque a la credibilidad y está generando un mayor descontento con los usuarios finales.

El desarrollo de una aplicación implica tener un equipo de desarrollo permanentemente y capacidad de poder alojar una gran cantidad de usuarios sin que colapse, además de una correcta campaña de comunicación para facilitar el uso de los clientes finales y de los taxistas. Por lo visto no aprendieron del fracaso que hubo con su aplicación Unitaxi y quieren caer en lo mismo nuevamente.

Intentar luchar contra los gigantes que ya están posicionados, es como una lucha entre David y Goliat, vale más la pena trabajar en conjunto para repartirse mejor el segmento de mercado actual que pelear contra esos gigantes tecnológicos.

Podemos concluir este análisis que el gremio de taxistas tiene un liderazgo poco preparado para asumir el reto de mejora de imagen y adaptación tecnológica. Seguir empleando estrategias políticas de presión no tendrán resultados a largo plazo y pondrá en peligro el sustento económico de muchas familias.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *